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Foto: Kai Schreiber
A todos aquellos que emprenden, gestionan o elaboran propuestas relacionadas con espacios, productos o servicios.
Y entre ellos:
En principio, para diseñar mejor. Si hay problemas de interacción entre un producto diseñado y las personas que lo usan existe antes una falla de diseño. Porque son los espacios, los productos o los servicios los que deben adecuarse a las expectativas de sus usuarios y no al revés.
Porque cuando un espacio, un producto o un servicio mejora la experiencia de los distintos usuarios mejora él.
En deficiencias u omisiones de proyecto que obstaculizan la entrada, el uso o la comprensión a personas a las que se ha ignorado durante el proceso de diseño.
No hay un único usuario, sino que una diversidad de ellos y se debe tener en cuenta que diferentes personas tienen diferentes necesidades.
Estas fallas se evidencian durante el uso cuando es difícil hallar soluciones económicas o de calidad. Pero estos problemas no suceden. Se diseñan y se construyen o se evitan y reparan.
Con diseño y preguntas.
La mejor solución para un problema de accesibilidad es no generarlo al proyectar. La mejor forma de evitarlos es anticiparse a su construcción.
Y cuando éste ya ha sido materializado? En ese caso puede aplicarse la misma fórmula: mejor diseño, mayor conocimiento y mejores preguntas.
El rol del diseñador es de tal envergadura que, salvo en proyectos pequeños, no puede abarcar este tema sin un asesoramiento adecuado.
Las buenas obras de accesibilidad son primero "buenas obras" y luego "de accesibilidad". No conforma solo "derribar barreras para discapacitados". Las obras deben estar plenamente integradas al diseño general y puestas al servicio de sus objetivos.
Hay varias maneras de hacer las cosas mal y, una mala obra de accesibilidad es, ante todo, una "mala obra".
...Pero, para hacerlo mal no necesitará servirse ni de los contenidos ni de los servicios de accesible.