Julio 15, 2005
Son impresionantes los avances que se producen en ayudas técnicas para personas con discapacidad. Estas herramientas personales hacen posible la realización de tareas que historicamente hubieramos catalogado como impensables para ciertos grupos de población.
Sin embargo, no parece razonable (ni económico) que existiendo tan al alcance de nuestras manos soluciones simples para la adaptación de los entornos, se busquen soluciones tan individuales y específicas como éstas.
Lejos de desanimar estos importantísimos avances, (quienes seríamos para ello?) nos parece necesario plantear el problema desde una mirada global.
Si necesitamos reducir distancias funcionales entre los entornos y las capacidades humanas, es lógico que actuemos sobre uno y otro lado a efectos de minimizarlas.
Muchas veces lo haremos mejorando la usabilidad para todos mediante adaptaciones del entorno y solo cuando esto no sea posible, demandado a todo aquel que “no se ajuste” a adaptarse a las limitaciones del entorno.

Los nuevos avances científicos y tecnológicos servirán para favorecer la inclusión social de aquellas personas que más dificultades tienen. Para resolver la interacción de quienes tienen dificultades menos extremas seguramente es más indicado facilitar desde el diseño el uso de los entornos.
Comentario de Laura — Julio 21, 2005 @ 10:18 am