Mayo 5, 2000
Transcribimos de la revista Humor un artículo publicado en el año 1983 por Santiago Varela, anticipandose al 1º Congreso interdisciplinario de barreras arquitectónicas y urbanísticas (Buenos Aires 1984).
Como bien me apuntaba un colega arquitecto que sorteaba un charco para entrar al Primer Congreso de Barreras Arquitectónicas y Urbanísticas:
Es cuestión de salir la calle para ver que las cosas que nos rodean más que al servicio de todos están para arruinarles la vida a muchos.
Siguiendo este consejo pude observar que si usted debe andar en silla de ruedas más le valiera vivir en la pampa, que es ancha y chata, y no aquí; porque al salir de su moderno departamento se dará cuenta de que en el ascensor apenas si entra, que alcanza a apretar el botón de planta baja pero no el del piso 14 al volver, que las veredas son un calvario y los cordones un martirio, que en el edificio donde trabaja debe sortear cinco decorativos escalones y que, por la puerta del baño, directamente no pasa.
También, si quiere, puede darse cuenta de que los hospitales con sus escalinatas de reluciente y resbaladizo mármol no están hechos para los enfermos, ancianos o embarazadas, sino para los sanos, ágiles y atléticos visitadores médicos.
Tampoco se pierda de ver cómo, para llegar a los flamantes edificios de Catalinas Norte, donde trabajan miles de personas, si llueve se moja como un beduino, si hay viento tiene que andar con el ancla a cuestas y si hay sol se derrite como un esquimal en la Rioja.
Si anda con ganas de seguir mirando, puede ver cómo en las plazas, que son pocas, faltan bancos; no sea cosa que la gente se siente. Y se prohibe pisar el césped, no sea cosa que encima usted se quede parado donde no corresponde.
Observe cómo un chico no puede echar una carta en un buzón, cómo le cuesta trepar al escalón de un colectivo y ya arriba asir el pasamanos, como no hay portero eléctrico que le sea fácil ni mingitorio de baño público que le venga bien.
Como decía mi amigo el arquitecto: La ciudad no es para todos: no se incluye ni a los discapacitados, ni a los ancianos, ni a los niños, ni a las embarazadas, ni a las que tienen bebitos, Está preparada para todo y todos los que tengan que ver con el circuito productivo; los otros, los que no laburan, la minoría, son una molestia.
Y uno diría que es cierto, que todo gira alrededor del negocio. Y si no, ¿cómo se explica que en los últimos años se construyeran tantos bancos y tan pocas viviendas?
Muy sencillo, me contestó un ex integrante de los Chicago Boys que estaba jugando al tenis en un club privado, se explica porque el negocio de los bancos te deja suficiente guita como para después irte a confinar a un country, donde no tenés ninguno de los problemas de los que vos te quejas, salame. ahí sí que vale la pena vivir, mi viejo!

Tengo poco tiempo para escribir lo que realmente siento.
Estoy en mi trabajo, y entre un minuto buscando sobre barreras arquitectonicas
Yo estoy en silla de ruedas, asi es que …… no puedo agregar más….
Besos
Comentario de IVANA — Octubre 4, 2005 @ 12:33 pm
Solo deseo aportar algo más acerca de la accesibilidad, que es el factro seguridad de usuarios, muchas veces por razones de rapidez, el usuario de silla va por la calzada para diminuir tiempos de bajar , subir etc. Me parece que deberáin de llevar una antena, tipo automovil donde se destawue un banderin reflectivo(pra la noche)y los automovilistas esten advertidos de esta circunstancia. gracias
Fernando Morales
Comentario de Fernando Morales A — Marzo 6, 2006 @ 7:56 pm